4 tipos de gestión de la reputación

El Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership es una institución especializada en reputación corporativa y ha realizado una clasificación de las cuatro situaciones en las cuales se encuentran las empresas respecto de la gestión de su reputación. Estas son las que se detallan a continuación.

1. Negligencia excesiva

Este es el nivel en el que están aquellas empresas que hacen muy poco o nada para mejorar sus capacidades de gestión de reputación. Estas empresas, normalmente, aducen que no tienen presupuesto, capacidad o que prefieren ahorrar. En este tipo de empresas podemos situar a aquellas empresas que no se muestran transparentes con los efectos que puedan causar los productos que venden, por ejemplo, algunas de alimentos en relación con la salud y la obesidad. Una empresa que tiene negligencia excesiva está en la cuerda floja, pues puede sufrir un daño irreversible en su reputación si en algún momento se presenta una crisis.

2. Virtud engañosa

Es el caso de aquellas empresas que invierten en relaciones públicas, campañas filantrópicas, programas de sostenibilidad y adopción de prácticas comerciales de alta calidad, construyéndose a sí misma una reputación de empresa previsora y responsable; pero que, en el fondo, usa todas estas acciones solo de fachada para mostrarse como empresas modernas. Es decir, quieren proyectar una imagen buena, pero su identidad no va por ese camino. Sus verdaderos valores y prácticas reales de negocio pueden ser un gran riesgo si son descubiertas. Es de esta forma que muchas empresas han perdido su buena reputación.

3. Competencia favorable

Este tipo de empresas tiene una eficiente gestión de reputación, cumplen con las regulaciones y realizan inversiones adecuadas en el desarrollo de gestión en materia de salud, seguridad y medio ambiente, así como en sus comunicaciones corporativas. No van más allá, porque su mayor preocupación se centra en ofrecer productos y servicios de calidad, así como en la rentabilidad y el cumplimiento de sus obligaciones con los clientes y los accionistas. Estas empresas no tienen riesgos, pero podrían lograr mejores resultados si cambiaran su enfoque de administración por uno que empodere la gestión de la reputación.

4. Confiabilidad como ventaja

En este tipo de empresas, las acciones están impulsadas por la gestión de la reputación. Empoderan a sus stakeholders o públicos para tener la capacidad de aportar en la gestión de su reputación. Por ello, atraen clientes, empleados y proveedores, ya que son confiables y pueden mantener la transparencia en sus acciones y promesas.

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