Cómo conseguir un socio adecuado



Buscando pareja, todos procuramos buscar una persona afín a nosotros, que nos comprenda y quiera, por ese motivo llegamos a comprometernos con ella, y todo para iniciar un camino juntos del cual se espera felicidad, alegrías y, apoyo y superación en los momentos más complicados.

Si mudamos esta reflexión y la colocamos en el campo de los negocios, ¿No crees que muchas personas lo podrían-deberían estar llevando a la práctica en este mismo momento? En otras palabras, para asociarte con una persona, debes hacer un proceso de selección igual de exhaustivo que si de una novia/o se tratara, siempre y cuando no quieras terminar con un socio incompetente.

¿Por qué nos equivocamos tanto en la elección de un socio?



¿Por qué se quiebran tantos acuerdos que dan pie a denuncias y embargos?, ¿Por qué se pelean y dejan de hablar los socios?, ¿Por qué la mayoría de ellos no terminan bien? Por la misma razón por la que hoy en día se producen más divorcios que nunca, porque la gente va tan rápida, que apenas tiene tiempo para saber lo que realmente quiere, en comprender qué es lo que busca y necesita.

Tenemos unos estereotipos y principios que el resto de la sociedad y sus costumbres han ido imponiendo y aislando de tal forma, que inconscientemente tendemos a regirnos únicamente por ellos, sin detenernos a pensar en las consecuencias ni en molestarnos por conocer un poco más a las personas.

Sí amigo mío, solo tienes que salir a la calle para comprender por qué generalizo. Buscamos lo más guapo, lo más fuerte y bonito del mercado, si nos dan otra cosa, la desechamos, nos guiamos por la apariencia sin dar la oportunidad de conocer el verdadero potencial, que curiosamente resulta ser lo más importante y menos valorado por muchos.

Luego llegan los lamentos

Después cuando pasa el tiempo, muchos nos arrepentimos, pues descubrimos que detrás de esos ojos azules y piel bronceada no hay nada, nada que compartir, nada para ganarse el pan, nada de voluntad ni compromiso, nada de superación y mucha falta de todo.



Cuando buscamos un socio, cometemos los mismos errores, creemos que aquél que mejor habla y convence es el que mejor funcionará para nuestro proyecto, no importa que no tenga apenas capital para invertir ni tampoco que no tenga ni puñetera idea del sector en el que va a invertir, solo tiene una cara bonita y mucha clase.

Muchos hacen vacío a aquellos que no llevan un polo Lacoste y el pelo engominado, ostentar la categoría de “socio” es señal de tener poder, de vivir y disfrutar de la vida lo mejor posible. Y lo triste de todo esto es que no sabemos cuánto nos estamos equivocando…

Una cenita, una botellita y…asociados.

He tenido la suerte de estar presente en conversaciones que dieron pie a nuevas asociaciones, nuevos acuerdos verbales que unos días más tarde se confirmaron en papel y dieron vida a un nuevo proyecto ilusionante. También he visto el límite de las personas, ese momento en el que estás a punto de perderlo todo mientras te arrepientes de lo que un día tan alegremente firmaste. He visto ideas muy buenas y formas de ganar dinero muy curiosas, pero que nunca llegaron a desarrollarse por culpa del factor humano, el más importante y peligroso.

A pesar de ser tradición, nadie puede convencerte para entrar a formar parte de tu proyecto simplemente por haberte invitado a una cena y botella de vino. La vida es perra, no debes confiar en alguien que deposita tanto interés cuando no recordaba ni tu nombre hace unos pocos días. A todos nos gusta el color del dinero, y no nos hacemos una idea de lo que influye en las personas, algunos son capaces de todo.

¿Quieres un socio que funcione?

La botella de vino es para celebrar algo, para disfrutarla como se debe, no para firmar tu sentencia de muerte, nunca mejor dicho. Un socio que merece la pena no quiere ponerte sonrojado y contarte sus batallitas para que pienses en lo bueno que es, él ya sabe lo que vale y por qué esta frente a ti, por lo que no necesita de alcohol para condicionar tu opinión. Recuérdalo, la botella solo se descorcha para celebrar la firma, no para conseguirla.

Es cierto que cada uno de nosotros puede buscar un perfil de socio completamente diferente, pero estoy seguro que de relaciones públicas no deseamos ninguno. Queremos alguien que se comprometa, que no vaya por libre ni se toque los huevos, que pringue como nosotros y no crea que existe el piloto automático modo ganar dinero fácil.

No conocemos a la gente

Hace un mes, se puso en contacto conmigo una persona que tenía interés en que redactara de forma casi exclusiva para él, es decir, un acuerdo de lo más interesante. Aprovechando la cercanía, quedamos en persona para tratar el tema y compartir los detalles del posible trabajo. En la conversación no faltó el buen rollo y el debate de otras ideas que nos llevaron a ampliar aún más el trato que pretendíamos realizar, llevándolo a un grado de colaboración superior. Todo muy bonito, unas ideas y proyecto muy interesantes. Tenía que escribir tanto que en realidad no sabía ni por dónde empezar, aunque en realidad me daba igual.

La mayoría hubiera salido de aquél encuentro con un subidón que hubiera vuelto en el coche cantando las canciones en modo karaoke, la vida hubiera cambiado a un color más “sepia-alegría” y le hubiera dado la sensación de que hasta la gente de la calle le sonreía al pasar cantando. Yo no, servidor salió de la reunión con apuntes y acuerdos verbales que tiró en la primera papelera que encontró en su camino. Mi ilusión terminó en el momento en el que nos estrechamos la mano antes de exponer nada, todo lo de después fue por simple curiosidad.

El valor de la información

¿Por qué digo todo esto? ¿Por qué me cambió la impresión? ¿Por qué tiré las propuestas y trabajo encargado? Porque antes de conocerme en persona ya me había intentado engañar, porque ya había maquillado muchos detalles y había creído por adelantado que era gilipollas. Te diré un factor que no todo el mundo incluye en sus recomendaciones y deberías tener en cuenta antes que cualquier otra cosa: INFORMACIÓN, si no la tienes estás perdido. Si no conoces a tu contacto estás expuesto a que te engañen, y si no conoces a tu socio, estás muerto.

Puede que yo fuera un cabroncete por no haberme levantado y marchado en el momento en el que me desilusioné, pero la gente a veces necesita de su propia medicina, en pequeñas dosis, para que se dé cuenta de que hacen el ridículo y sepan que aprovecharse de las personas a veces tiene un coste, además, me había dejado la mañana libre para atenderlo, tenía que alargar la cita.

Era lo justo para una persona que no se llamaba como decía, que no trabajaba en lo que decía, que no tenía una plantilla como decía y que en base a todo esto que decía, supongo que no pagaría lo que decía o directamente no pagaría.

Un socio, un amigo

Deja de conocer a la gente de forma superficial, deja de poner anuncios en las farolas poniendo “Se busca socio, ha de ser formal, serio, que no se vaya con mi dinero y que no fume”. Muévete e infórmate, descarta a todo aquél que no conozcas bien, descarta a aquellos que te den un simple motivo para hacerlo, no perdones, no olvides, no disimules, no te engañes ni tampoco te maltrates, es tu negocio, tu idea, tu sustento en el futuro y no puedes comprometerlo por nada ni por nadie.

 

Un amigo de verdad, una persona que conozcas desde hace años, que sepas que le resultaría más complicado dejarte tirado, porque no olvides una cosa: “No te debes de fiar ni de tu padre” Los negocios son los negocios, las palabras se las lleva el viento, el dinero atrae amigos y la desgracia te deja solo, estas son las verdades universales que ya deberías tener aprendidas. Si empiezas desde este punto, todo lo que venga después será bienvenido, valorado y disfrutado.

Si la vida está llena de historias de socios, amigos desde la infancia, que terminaron a guantazos, imagina las historias de aquellos que se asociaron porque simplemente “me caía bien”. Ahora me gustaría incluir algunos puntos básicos que se deben tener en cuenta para ir quedándonos solo con aquellas personas que nos resulten interesantes:

¿Qué necesitas de un socio?

El equilibrio, necesitas que domine algo en lo que tú flojeas. Se trata de que juntos podáis controlar todos los puntos del negocio. Si él tiene el dinero, tú deberías aportar las conexiones y conocimientos sobre oportunidades en el mercado, o si él es una persona tímida, tú deberías ser el extrovertido. La clave es buscar una persona con habilidades diferentes a las nuestras, esto permite que cada uno se centre en su parcela.

¿Cuál es su situación económica?

Recuerda: INFORMACIÓN. Es la base de todo. Debes conocer previamente cómo se encuentra tu socio, sobre todo, económicamente. Ya sé que no vas a ir a preguntarle en qué se gasta su dinero, pero como hablamos de una persona que supuestamente conoces desde hace ya tiempo, imagino que sabrás cómo se comporta con el dinero en el bolsillo, qué hace con él, si le quema en las manos y si actualmente tiene muchas deudas.

¿Cuál sería su disponibilidad?

Comparar el tiempo dedicado del socio con el de un empleado raso es como comparar las peras con las manzanas. Partiendo de la base de que el empleado hace su jornada laboral y se marcha, el socio no tiene jornada laboral y generalmente no se suele marchar tan fácilmente, pues el trabajo le acompañará donde quiera que vaya.

Ahora tienes que saber cuánto tiempo puede y quiere dedicarle al negocio, para cuadrarlo con el tuyo y aunque sepamos que no es necesario estar los dos las mismas horas, poder coincidir todo lo posible para seguir trabajando juntos.

¿Está comprometido con el proyecto?

No importa que sea una empresa de artículos de baño o un negocio que desarrolle tecnología para la mejora del abono en los cultivos, tienes que ver que se encuentra igual de comprometido que tú.

Poner a nuestro lado a una persona que solo se ha asociado por el bien económico, en un negocio en el que se requiere de su talento y mano de obra, es muy complicado, sobre todo para ti, ya que verás cómo se le empieza a terminar la paciencia cuando aparecen los problemas y no los beneficios.

¿Cómo responde a situaciones extremas?

 

Si sabes que es de aquellos que, mientras un calambre de pánico recorre su cuerpo, se queda inmóvil o le da por salir corriendo, no merece la pena que lo sigas manteniendo como candidato. Un socio debe estar a las duras y a las maduras, todos seríamos estupendos socios si solo trabajásemos en condiciones prósperas y con suculentos beneficios, pero para ello hay que trabajar duro, sudar sangre y llorar alguna que otra vez. ¿Tu posible socio estaría dispuesto a ello o no lo soportaría?

Reflexiona antes de tomar una decisión

A veces nos empeñamos tanto en contar con una compañía que no contemplamos la posibilidad de hacerlo de forma individual. Contar con un socio es una decisión que debe ser muy meditada, pues supone juntar dos caminos para unirlos al destino de tu negocio, si uno de ellos no llega, podría arrastrar al resto, llegando a comprometer tu sueño y la estabilidad del proyecto.

Es cierto que puede ayudar mucho, sobre todo cuando precisamos de capital nuevo para seguir adelante, pero si solo necesitas a alguien que trabaje contigo, contrata un empleado antes que poner en riesgo una porción de tu negocio.



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