Empresa familiar: ¿Los seres queridos o el negocio?

Muchas experiencias confirman que el negocio y la familia no son excluyentes. Es más, muchas de las más importantes empresas en el mundo se iniciaron como negocios familiares.

Sin embargo, cuando se crece o se suman nuevas generaciones al interés de la empresa, siempre llega el momento en el que hay que tomar decisiones “profesionales”. Para que persista la armonía y las sobremesas en casa, hay que establecer acuerdos sólidos y, a veces, solicitar la ayuda de especialistas ajenos a la organización.

La empresa familiar es casi siempre la base de la economía de un país. En el Perú, ante la ausencia del Estado, por la escasa inversión privada durante mucho tiempo y por evidentes razones de supervivencia, los negocios familiares son responsables de más del 50% del PBI nacional. La imaginación y el esfuerzo sanguíneo le ha sacado la vuelta a las continuas crisis y ha mantenido con terquedad ese espíritu que nos impulsa a autogenerarnos nuestro propio puesto de trabajo. Por otro lado, los valores y la fuerza del vínculo familiar dentro de nuestra cultura sustentan el empuje necesario para emprender prósperos negocios familiares.

Sin embargo, cuando el negocio empieza a crecer, tarde o temprano aparecen algunas discusiones que es necesario saber sobrellevar de manera creativa e inteligente, porque éstas pueden comprometer el futuro de la empresa, ya que involucran la sensibilidad y el afecto de los miembros de la familia. Los problemas más comunes dentro del negocio familiar están relacionados con la sucesión en los puestos de liderazgo y las discusiones generacionales sobre el destino que debe seguir la misma.

¿Qué hacer para que no nos ganen las emociones?

Estas son algunas de las medidas que debes tener en cuenta cuando surjan algunas crisis dentro del negocio familiar:

  1. Reconocer la existencia del conflicto: Encontrar el lado positivo del mismo en la confrontación de ideas. Muchas veces los empresarios callan para proteger la “armonía familiar”.
  2. La transparencia: Alentar la comunicación directa y clara entre los miembros de la familia.
  3. Establecer un “Protocolo familiar”*: En este documento se establecen tanto la historia del negocio y normas claras acerca de las condiciones de acceso a la empresa, los valores de la familia, la remuneración de los miembros, entre otros.
  4. Apoyarse en consultores: Cuando se trata de decisiones importantes, como casos de sucesión en la empresa, es importante apoyarse en consultores externos.
  5. Constituir un “Consejo familiar”. Establecer una especie de directorio que vele por el espacio de desarrollo de todos sus miembros y el respeto a los valores familiares.

¿Qué hacer cuando el negocio familiar empieza a crecer?

Lo primero que debe hacer un líder cuando toma conciencia del crecimiento de su empresa es prepararse seriamente para el desarrollo. Julio Príncipe, socio y consultor de Congruencia Consultoría Sistémica, nos da 2 consejos clave:

EMOCIONALMENTE: DIFUNDIR EL SUEÑO DEL EMPRENDEDOR.

Muchos empresarios llegan renegando a casa hartos de los bancos, de la Sunat, de los trabajadores, de los proveedores, y luego le dicen a su hijo pequeño “esto algún día será tuyo”. Muchas veces son los mismos empresarios los que no difunden su sueño en casa, dificultando la sucesión por la falta de motivación de sus hijos cuando los necesitan.

FUNCIONALMENTE: PROFESIONALIZAR LA EMPRESA

Cuando la empresa ya se ha hecho más compleja, los empresarios deben sacrificar “sus estilos personales” para dar paso a un manejo profesional, que si no es bien cuidado puede desestabilizar las antiguas ventajas competitivas de la empresa. Aquí se hace indispensable el uso de documentos como “Protocolos Familiares”, que vinculan los valores familiares con las metas del negocio.

 

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