¿Por qué es importante la liquidez?

Uno de los conceptos más importantes a tomar en cuenta para el normal funcionamiento de una empresa es el de la liquidez. Ésta es básicamente la que nos permite operar con comodidad.

Para una empresa es imposible pensar en el quedarse sin liquidez. Es como tener un avión de último modelo, con los motores más potentes y los mejores estándares en autonomía y seguridad pero que no tiene gasolina. La liquidez es el combustible que necesita una empresa o negocio para operar.

Nunca debe faltar

La liquidez puede entenderse como la facilidad de los activos financieros para transformarse en dinero en efectivo. Mientras sea más fácil convertir los activos de nuestra empresa en dinero contante y sonante, ésta gozará de mayor capacidad de pago para hacer frente a sus deudas, compromisos o cualquier anomalía que pudiera ocurrir, como robos o imprevistos.

¿Y cómo generamos liquidez? Hay varias maneras, pero las más comunes son la venta de los inventarios, de la mercadería que se encuentra en almacén y de los productos terminados.

¿Y cómo generamos efectivo? Pues haciendo efectivas las cuentas por cobrar o el crédito que les damos a nuestros clientes, entre otros.

Por otro lado, en muchas ocasiones nos vamos a enfrentar a la incómoda disyuntiva de decidir entre la liquidez y la rentabilidad. ¿Cuál es la mejor o cuál sacrificamos? Obviamente, eso dependerá de cada caso específico pero si no tenemos el dinero a la mano debemos sacrificar la rentabilidad. En la empresa no podemos dejar de pagar servicios o el personal y, solo cuando hay liquidez se puede arreglar a tiempo una máquina malograda o atender un imprevisto. Recuerda siempre que el cliente no espera ni tiene por qué entender tus razones.

No siempre se gasta lo mismo

Generalmente, cuando se vende y sin embargo el negocio no levanta, el empresario se pregunta por qué no hay dinero, por qué las entradas no se reflejan en utilidades.

En ese caso, lo más probable es que se le estén escapando algunos gastos excesivos. De ser así́, resulta necesario recortarlos para nivelar las utilidades. ¿Preguntarse cuánto gasté o cuánto costó es lo mismo? Pues, definitivamente, no. Veamos por qué:

Gasto
Son aquellos desembolsos de dinero necesarios para el normal funcionamiento de la empresa, para su operatividad. Los gastos son, por ejemplo, la planilla, los tributos, licencias, seguros, luz, alquiler, agua, teléfono, internet, movilidad, etc. En todos los casos ése es un dinero que ya no retorna, pero ese gasto se tiene que considerar para que la empresa camine. Como gastos excesivos podríamos considerar comidas y ropa cara, un auto de paseo, etc.

Costo
Es la referencia de todo aquello que genera ingresos. Por ejemplo, la mercadería, materia prima, insumos, maquinarias. Hay varios tipos de costos:

  • Costos fijos: Son aquellos que no dependen proporcionalmente de la cantidad de productos vendidos o del total de las ventas. No importa cuánto vendas, siempre van a estar. Por ejemplo: la planilla, la luz, la movilidad, etc.
  • Costos variables: Son aquellos que varían proporcionalmente si aumenta la cantidad vendida. Por ejemplo, si quieres aumentar tu producción en un restaurant, necesitarás más gas y más insumos, entre otras cosas.
  • Costos escalonados: Son aquellos que sí generan ingresos. Por ejemplo la compra de un activo como una nueva cocina, que cuesta pero que a la postre te permitirá una mayor entrada de dinero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *